Santiago ciudad cultural

Cada ciudad es única, las mismas se encuentran siempre en constante cambio y evolución ya que son como un gran libro con interminables paginas sin concluir, donde cada ciudadano contribuye a su desarrollo. Sus parques, calles, edificios, tienen una historia que contarnos, historia que escritores, compositores, poetas, pintores, artistas de todo tipo, están dispuestos a “escuchar” y tomar como punto de inspiración para dejarla plasmada en su obra contribuyendo de esta forma a activar las ciudades culturalmente.

De cómo una ciudad puede convertirse en gran fuente de inspiración y como las mismas son activadas o lanzadas culturalmente por los artistas que se nutren de estas, existen varios ejemplos, siendo el más tangible el caso de París,  que fue tomada literalmente por asalto por escritores, pintores y artistas, provenientes de varias partes del mundo, atraídos por el gran patrimonio arquitectónico y simbólico que tiene esta ciudad, y por los demás artistas que gravitaban en la misma, buscando “contaminarse” o bien inspirarse de todo el entorno. Zonas como (Montparnasse, Montmartre y  la Rive Gauche), adquirieron renombre gracias a la gran concentración de artistas que  allí se establecieron; de aquí  en adelante es que se comienza a  utilizar el término Barrio Cultural. La concentración y retroalimentación de los artistas de París, dio paso a la formación de varias “etiquetas” o estilos en varias disciplinas artísticas, que venían intrínsecamente asociadas al territorio en donde venían creadas (París), esto conllevo a que  esta ciudad se proyectara internacionalmente como una de las ciudades culturales por excelencia.

Otro ejemplo  de crecimiento cultural  es el caso de New York, que atrajo artistas de todas las latitudes de Estados Unidos, alcanzando una concentración parecida a la de París e igualmente dando paso a estilos y movimientos (arraigados al territorio); además de lo anteriormente mencionado, la proyección de New York como ciudad artística, se debió a una serie de iniciativas tanto públicas como privadas que incentivaron la creación de museos, teatros y varias instituciones con miras a impulsar la cultura en la ciudad; que a su vez atrajeron galeristas y comerciantes del arte,  todo esto contribuyó a que la ciudad  se convirtiera en la popular meca cultural que es hoy en día y en un importante mercado para el arte.

Otro caso es el  barrio El Raval en Barcelona, que en principio era una zona industrial, en donde vivía una clase  operaria,  que debido  a una ambiciosa política de planeamiento urbano, fueron creados nuevos edificios, restructurados varios existentes  y edificadas grandes zonas de recreación común, todo ello con miras a la construcción del  Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), diseñado por Richard Meier e inaugurado el año 1995, y del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCB), que abrió sus puertas en 1994. Esto contribuyó a que en El Raval se establecieran escritores y artistas de varias ramas, los cuales crearon varias obras inspiradas en este barrio, lo que a través de los años hizo que la zona acumulara un gran capital simbólico que hoy en día constituye uno de los principales atractivos de la ciudad, atrayendo a turistas y estudiantes de arte de todas partes del mundo. Allí convergen además una alta concentración de creadores y agentes culturales, lo  que ha dado paso a la formación de una gran industria cultural en la zona, que aporta una considerable entrada económica a la ciudad de Barcelona. A través de los años han sido creadas nuevas instituciones culturales, el barrio Raval adquirió una personalidad artística que se convirtió en su marca o sello (Estilo Raval), por el cual es conocido e identificado en todo el mundo y con él la ciudad de Barcelona.

Como pudimos ver en los ejemplos citados anteriormente, para que una ciudad pueda convertirse o  sea considerada como ciudad cultural, deben contar con las siguientes características: un patrimonio simbólico-arquitectónico; una gran concentración de artistas, intermediarios e instituciones culturales; la concentración de artistas  debe verse reflejada en la utilización del espacio urbano como temática o escenario de creación; la representación simbólica del espacio se debe materializar en la formación de una etiqueta de estilo, que sea arraigada al territorio o la ciudad misma, por ejemplo Estilo Raval,  y en la proyección de esta a nivel nacional e internacional.

El primer Santiago de América, posee un gran potencial con miras a alcanzar un sitial de ciudad cultural ya que tiene una herencia de diversas culturas  que se fueron fusionando entre si y que dieron  como resultado un rico mestizaje o popurrí cultural. Su larga historia recuerda que fue una de las primeras ciudades fundadas en el nuevo continente, nos cuenta además que fue una de las ciudades estratégicas y decisivas en el proceso independentista de la nación, quedando como testigo símbolos independentistas y post-independentistas que rinden homenaje a los actores principales del periodo (siendo el más representativo el Monumento a los Héroes de la Restauración), que además es el punto de referencia sea de los habitantes como de los visitantes de la ciudad. Otro de los tantos símbolos  que posee la ciudad de tierras y mentes fértiles, es la Biblioteca Ateneo Amantes de la Luz, que a  sus 140 años es un fiel testigo de la naturaleza de los habitantes de la zona de época post-independentista, que en momentos turbulentos vieron la necesidad de cultivar el intelecto y contribuir a crear una comunidad critica, capaz de opinar y con ello impulsar el desarrollo de la ciudad.  Santiago es una de las ciudades del país que más ha abrazado el mestizaje cultural característico de los pueblos del caribe,  el cual queda plasmado en la obra de varios artistas, pero sobre todo en la música que surgió en  las entrañas de sus montañas, logrando fusionar armoniosamente instrumentos musicales representativos de cada grupo cultural que intervino en el proceso de colonización. Museos como el museo folclórico Tomas Morel y el Centro León,  que hoy en día es considerado uno de los más importantes museos de la ciudad, del país y el caribe, toman la caribeñeidad o el mestizaje cultural como tema principal en sus exposiciones permanentes, constituyendo un punto de fuerza en dichas instituciones.

La ciudad posee varios símbolos que forman parte del paisaje, iglesias, parques, construcciones antiguas con diversos estilos arquitectónicos con fuerte influencia Europea (legado del periodo de colonización); casas de cultura, museos de exposiciones temporales y teatros como lo son: casa de arte, las 37 por las tablas, palacio consistorial, centro de la cultura, escuela de Bellas Artes, Centro Cultural Dominico-Americano, Gran Teatro del Cibao, que contribuyen a mantener viva la propuesta artístico- cultural de la ciudad, el todo, no ha bastado para que la colectividad se interese por la cultura o el arte o para impulsar una generación de artistas con gran sentido de pertenencia que tome los símbolos existentes como parte de su obra y contribuya a llamar el interés de la población y de visitantes.

Como ya vimos, han habido ciudades que han sido activadas culturalmente como  producto de la casualidad, pero también pudimos ver ejemplos  de cómo el desarrollo o activación cultural de otras correspondió a un plan estratégico de instituciones públicas,  privadas o ambas, con miras a impulsarlas.

No puede existir un sentimiento más puro para explicar el interés o atracción a una disciplina artística, en donde se depositan en uno u otro género las emociones y sentimientos más profundos del hombre que el Amor. Iniciativas como el Movimiento Amor al Arte, de artistas que no quieren quedarse como espectadores, más bien  en  parte de los protagonistas  que contribuyen a impulsar,  promover  y desarrollar el arte en la zona, tomando literalmente la ciudad de asalto, provocando así integrar e involucrar a la colectividad en los procesos artísticos, no dejando el arte para unos pocos dentro  cuatro muros más bien llevándolo directamente a las calles.

Movimientos como este, contribuyen a impulsar la ciudad desde el punto de vista cultural, aportan material artístico arraigado al territorio, provocan un impacto en la colectividad integrándola en los procesos creativos y “contaminándola” con los mismos, educa culturalmente la sociedad y provoca un sentido de pertenencia, incentiva a los más jóvenes a interesarse más por las artes y menos por  la criminalidad.

Santiago cuenta con una buena oferta  cultural, instituciones y movimientos culturales han contribuido individualmente a ello; el todo no basta para que la ciudad sea vista como un punto de referencia o ciudad cultural. No obstante cuente con varios elementos que  podrían favorecer el proceso que la catapultaría como ciudad cultural,  la ciudad no cuenta con un plan estratégico conjunto que involucre tanto el sector público como el privado, que provea la creación de instituciones culturales, el fortalecimiento de aquellas ya existentes e incentive los artistas; un plan estratégico intrínsecamente ligado al territorio, duradero en el tiempo que involucre a toda la población, con miras a cultivarla y atraer jóvenes artistas tanto a nivel local, nacional o internacional, haciendo el territorio atractivo para los mismos, empujando de esa manera una producción artística inspirada por y para la ciudad a fin de proyectarla como ciudad cultural y con ello incentivar un mercado inspirado en dicho sector (galeristas, escuelas de arte, turismo cultural) que provoque un impulso económico entorno al mismo.

En el  2010  se instituyo  un plan estratégico  con miras a  impulsar el desarrollo de la ciudad de Santiago;  en el  plan inicial fueron involucrados diversos  sectores mas no el cultural. En el presente año (2014) se trató de corregir tal exclusión y fue firmado un acuerdo entre tres instituciones con miras a crear una agenda estratégica cultural para la ciudad de Santiago; dentro las instituciones signatarias de tal acuerdo tan solo una se dedica a la cultura, factor cuestionable ya que la no inclusión de los demás actores e instituciones culturales que gravitan en la ciudad, podría debilitar dicha agenda, porque si algo nos enseña la historia  de las ciudades  que han alcanzado el sitial de ciudades culturales alrededor del mundo, es que el proceso que las llevo a convertirlas en tales no se debió a instituciones particulares, sino a un trabajo conjunto con miras a  no ser excluyente e involucrar a todos.

Como pudimos constatar con los ejemplos citados más arriba, el arte y en consecuencia la cultura, no solo sirve para fortalecer el  espíritu de aquellos que lo toman como instrumento de expresión, sino que es además un canal  que contribuye a producir  transformaciones profundas en una sociedad, transformaciones que influyen en el modo de pensar  y en el ánimo de las personas,  haciéndolas mas proactivas o propositivas,  funge como un gran equilibrio social y ayuda a impulsar y fortalecer el desarrollo económico de una sociedad.

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