Julieta

084195Por: Noemi A. Marrero

El director español Pedro Almodóvar a lo largo de su carrera nos ha regalado una considerable obra cinematográfica, incursionando en varios géneros, algunos de sus filmes iniciales se podrían considerar como experimentos, los cuales le ayudaron a perfeccionar y a desarrollar su propio punto de vista cinematográfico, regalándonos sucesivamente piezas mas que sobresalientes y otras que podríamos considerar verdaderas obras maestras (La piel que habito, Hable con ella, Todo sobre mi madre) . Ha nadado en varias aguas, ha tocado lo grotesco, humor negro, lo dramático, dejando su impronta y saliendo en la mayoría de los casos a flote.

En este film el director nos trae un drama, en el que nuevamente toma como protagonista y punto focal un personaje femenino, para hacernos un retrato de diferentes etapas de la vida. Con Julieta, Almodóvar nos cuenta el desenfado,  la inconsciencia y la libertad de los años de juventud, la ilusión por descubrir el amor en diversas formas, el dolor que representa la perdida y el desprendimiento de lo que se ama, retrata perfectamente la negación a la perdida y como ello se convierte en un cumulo de peso que viene representado por las arrugas internas y externas que se le van acumulando al personaje principal a través de los años.

 Nos lleva de la mano con el personaje a través de su vida, que es una especie de libro de la vida y nos transporta, nos mueve a crecer y madurar con el personaje, sumergiéndonos en nuestros propios temores.

 En este film el director se hace acompañar de un impecable elenco, resaltando la interpretación de Adriana Ugarte y Emma Suarez, que interpretan a Julieta joven y madura. Ambas actrices calzan a la perfección en sus respectivos roles. Una Julieta joven con sueños, toda la vida por delante, aun no endurecida por los golpes de la vida, y otra Julieta mas mayor, consumida y bloqueada por las perdidas y situaciones no resueltas.

 Almodóvar nos regala una sublime poesía visual a través de la fotografía y paleta de colores presentes en el film, haciéndose ayudar de los mismos para transportar al espectador en el continuo cambio de épocas en que se desarrolla la historia.

Un film introspectivo que hace bailar los sentidos regalándonos una que otra emoción, nada es obvio, manteniendo al espectador a la expectativa, pero dejándote a mitad sin llevarte al clímax.

Puntuación: 3 1/2 de 5

 

Bohemadilogo-1Bohemadi, artesanía artistica caribeña 

 

 

 

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El Gran Hotel Budapest (The Grand Budapest Hotel).-

 

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Mi Puntuación: *** 3/5

El viejo Zero Moustafa ( Interpretado por F.Murray Abraham) vive en el antiguo Hotel Budapest del cual es propietario.  A  finales de los años 60,  del esplendor que caracterizó dicho hotel queda muy poco,  ya que  se encuentra en estado decadente y con pocos clientes. En este período llega un joven escritor ( interpretado por Jude Law) que encuentra al propietario ( Zero) el cual lo invita a cenar.  Durante dicha cena Zero Moustafa inicia a contarle su historia desde el momento que empezó a trabajar en el Grand Budapest Hotel, como muchacho del “Lobby” en el 1932 (últimos años de esplendor del mismo). Allí, el joven Zero (interpretado por Tony Revolori) encuentra Monsieur Gustave H. (interpretado por Ralph Fiennes) un conserje más que eficiente, que se convierte en su mentor y con el cual establecerá poco a poco una amistad.

El gran Budapest hotel, cuenta con una gran clientela, entre la cuales varias señoras ancianas de alta sociedad, que lo visitan principalmente a causa del eficiente conserje Gustave (Fiennes), con el cual sostienen una especial “amistad”.   Una de estas distinguidas señoras es Madame D. (interpretada por Tilda Swinton),  señora de unos ochenta y tantos, con la que Gustave sostiene una relación (como con tantas otras clientes) y con el cual pasa su última noche de estadía en el hotel.  A pocos días de su partida, Madame D. es brutalmente asesinada en su gran mansión; cuando Gustave se entera de la muerte de su amiga, se prepara rápidamente para asistir al funeral en compañía de su  ya inseparable pupilo Zero. Durante el funeral, el notario de  Madame D.,  lee el testamento en el que deja establecida su voluntad de dejarle un pintura de gran valor ( El muchacho con la manzana) a su gran amigo y amante Gustave.

Los familiares de la difunta no aceptan dicha disposición y se niegan a entregarle la pintura, por lo que Gustave (junto a Zero) deciden “robarlo”;  en consecuencia la familia lo denuncia y al mismo tiempo es acusado del asesinato de su amiga-amante por lo que Gustave va en prisión. Una vez detenido, su fiel pupilo Zero va a visitarlo y sucesivamente lo ayuda a escapar y lo acompaña  en el largo camino de su fuga, que da inicio a una serie de situaciones.

El director Estadounidense Wess Anderson, escribe, co-produce y dirige  esta disparatada comedia dramática, que podríamos clasificar al mismo tiempo de fábula  y nos la presenta  con una fotografía impecable, con varios difuminados de colores y luces brillantes, que logran transportar al espectador al punto de pensar que se encuentra en presencia de una especie de cuadro impresionista en movimiento.

Anderson, nos habla de la más pura y desinteresada forma de amistad, aquella que no pretende, que da sin esperar, que se va formando sin darse cuenta, en fin,  de esa forma de amor que enriquece y los lazos de hermandad que pueden sorprendentemente llegar a unir personas aparentemente lejanas.

 El director cuida cada detalle, escenográfica, contexto geográfico e histórico, vestuario (como mencionamos anteriormente,  la fotografía); pero sobre todo hace una minuciosa y muy acertada selección del elenco, dentro del cual se encuentran extraordinarios y veteranos actores,  logrando distribuirlos en roles que le calzan a la perfección. Finnes y su co-protanista Revolori, toman esta comedia y  se apoderan de sus personajes  desarrollándolos con tal naturalidad que hace que las escenas no caigan en el ridículo.  El todo hace una perfecta y limpia sincronización,  logrando a momentos emocionar, pero sobre todo nos hace admirar extasiados la pureza y casi perfección de las imágenes creadas por y para la historia.

Her

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Puntuación:***** 5/5

“Enamorarse es como una especie de locura socialmente aceptable.” (Amy, Her).

Una especie de locura de la que la mayoría de seres humanos hemos padecido alguna vez, o varias veces en la vida, y que el director Spike Jonze,  toma como tema central, y nos lo cuenta a través de una historia de ciencia ficción en una hipotética (no tanto) generación futuristica, en donde la tecnológica forma parte integral de la vida de los seres humanos.

En Los Ángeles, de un futuro que el director Jonze, quiere hacernos parecer  lejano, vive Theodore Twombly (Joaquin Phoenix),  grandemente afectado de tristeza post- separación, ya  que se encuentra en proceso de divorcio, el cual rechaza, rehusándose a firmar los papeles que lo separaran definitivamente de la que ademas de esposa fue su gran amiga desde los tiempos de las escuela.

La melancolía de Theodore crece cada día, gracias a la soledad  relativa (ya que este cuenta con amigos cercanos entre ellos Amy ( interpretado por Amy Adams), que lo arropa y  al trabajo que desempeña ( que consiste en escribir letras de amor  a nombre de otros), lo que hace que su historia pasada forme parte de su presente, alimentando un circulo vicioso de tristeza que no quiere ser sanada.

Un día, mientras va camino a casa se encuentra con una publicidad en donde viene presentado un programa nuevo, que promete ser revolucionario, con inteligencia artificial (OS), con la peculiaridad de desarrollar capacidades casi humanas conforme a su interacción con el hombre,  lo que llama la atención de Theodore por lo decide comprarse uno.

En el proceso de instalación de dicho programa, al protagonista le vienen elaboradas una serie de preguntas, como resultado de sus respuestas el sistema “toma formas femeninas” y se autodenomina Samantha (Scarlett Johansson), lo que da  inicio a una extraña? relación hombre-maquina.

El director (que también es el guionista del film), nos muestra de una manera ( que podría parecer exagerada pero no lo es), su visión del hombre del futuro (que se asemeja grandemente al  hombre actual) en donde este, afectado de la gran enfermedad del siglo XXI (la soledad) y contando aún con la necesidad del hombre primario de socializar, “evoluciona”  y se va alejando de sus semejantes, desarrollando al mismo tiempo una relación mas estrecha con la tecnología, creada para “aprender” y  evolucionar a medida que interactua con el; tan sofisticada, que es capaz de saltar el proceso evolutivo que tomo al hombre millones de años.

Jonze nos cuenta a modo suyo el amor, y toma la relación maquina-hombre, para hablarnos  a través de imagines y sonidos, de lo abstracto e intangible del mismo, del condicionamiento y la predisposición que nos empuja hacia dicho sentimiento, de la irracionalidad que lo envuelve, del efecto espejo que produce cuando influimos positiva o negativamente en aquello que amamos; de la elasticidad, de como es capaz de transformarse haciendo una  genial contraposición entre elementos que parecen tan distantes como  el sentimiento y la física; de como nos empuja con una fuerza tan potente como la energía misma que creo el universo y nos hace al mismo tiempo creadores de lo bello.

Con esta película el director-guionista logra una obra maestra,  en donde juega en una perfecta simbiosis con diálogos, imágenes y sonido, ayudado de un gran elenco,  que logran en su mayoría (Phoenix a la cabeza) una interpretación mas que sobresaliente (apareciendo físicamente o no), una banda sonora sublime, tocante, el todo hace fluir las escenas,  atrapando al espectador,  dejando casi imperceptible la frialdad e impersonalidad de la relación hombre-tecnología,  transportarnos y transmitiéndonos emociones e inconscientemente ser participes de la locura colectiva, que parece reinar en el film y justificar al protagonista por amar, no importando quien o que cosa.

Dallas Buyers Club

Dallas Buyers Club

A mediados de los años ochenta un típico “Macho” Texano Ron Woodroof (interpretado por Matthew McConaughey) lleva una vida desenfrenada hecha de apuestas al rodeo, alcohol, droga y sexo promiscuo sin protección,  que trae como consecuencia que este contraiga el VIH, adquirido  cuando sostiene un encuentro sexual con una tóxico dependiente. Cuando le diagnostican la enfermedad  le dan treinta días de vida y  Ron, que es un homófobo “Cowboy”, en principio no acepta dicha diagnosis, ya que tiene la creencia de que pertenece única y exclusivamente al mundo de los homosexuales.

Ron, llevado por la insistente presencia de los síntomas de la enfermedad que avanza, decide informarse de la misma y choca con la realidad; su situación se agrava cuando  es abandonado por sus amigos, pierde el trabajo y debe dejar el vecindario donde vive;  se entera de que no hay curas para el VIH y que solo existe una medicina (AZT) que se encuentra en fase experimental pero que no es suministrada a todos los pacientes.  Le niegan la medicina, por lo que corrompe un enfermero que se la suministra clandestinamente; el suministro se interrumpe, cuando los fármacos son puestos bajo llave; dada la situación desesperada del protagonista, el enfermero le proporciona los datos de una institución médica que se encuentra en México.

Una vez en México, Ron descubre medicinas alternativas que lo ayudan a mejorar drásticamente, pero que no son aprobadas en USA; descubre de igual forma que la medicina que se encuentra en fase de experimentación (AZT) es sumamente nociva y que agrava la salud en vez de mejorarla; por lo que Ron decide iniciar la importación clandestina de dichos fármacos en Estados Unidos, a fin de venderlos a los enfermos de VIH. Más adelante, Ron decide formar una sociedad con un transexual, conocido en hospital y a su vez cero positivo, llamado Rayon (Jared Leto), el cual le proporcionara la mayor parte de los clientes de lo que llamarían más tarde el “Dallas Buyer Club”.  Rápidamente se vuelve una famosa y productiva actividad, lo que forma una extraña  pero verdadera amistad entre el que poco a poco dejara a un lado su homofobia (Ron – McConaughey) y el frágil (Rayon-Leto), iniciando en concomitancia, una lucha a favor de la vida,  en contra del sistema y la food and Drug Administration Americana.

El director Canadiense Jean-Marc Vallée, toma esta historia de un hecho real y la lleva a la pantalla sin todo el presupuesto y la maquinaria Hollywoodense y hace lo que se solía hacer una vez con el cine (arte) logrando una pequeña joya, que hoy en día llamamos cine de autor.

Si bien es cierto que el director logra una película impecable, debemos decir que gran parte del mérito se debe sobre todo a las interpretaciones de McConaughey-Leto, recayendo la mayor parte del peso sobre un increíble y casi irreconocible MacConaughey, quien sabe si hasta el momento no había dado con la película justa, pero que en este film nos regala una interpretación  tocante , real y emocionante;  pero  no a menos queda Leto, que acompaña al protagonista quedando a la altura de este, con una interpretación divertida, conmovedora e igualmente real.

Dallas Buyers club, es una película que hace una denuncia tajante a la lobby farmacéutica, que a través de los años ha antepuesto los propios intereses a los de la colectividad;  al mismo tiempo nos acerca al mundo de los homosexuales, los sufrimientos  y discriminaciones a las que vienen expuestos.

Este film es sobre todo una cátedra de cómo hacer arte con poco y  muy probablemente les hará vencer el Oscar sea al protagonista que al co-protagonista, ambos con interpretaciones majestuosas dignas de cualquier galardón.

The Wolf of Wall Street

The Wolf of Wall Street

Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio se vuelven a reunir para traernos la historia real de Jordan Berlfort, quien a sus 24 años entra como recepcionista a Wall Street. Este joven se deja envolver rápidamente en la adrenalinica actividad de “Broker”, pues cuenta con una de las características que un negociador de bolsa debe tener, muchísima ambición.

Berlfort, no cuenta con el perfil del típico agente de bolsa, ya que no proviene de una familia adinerada ni ha asistido a una prestigiosa universidad. Al momento de entrar en el mundo financiero lleva una vida modesta, tranquila y sin excesos. Todo cambia cuando se deja arropar del ambiente y movido por su ambición empieza el camino hacia la construcción de un imperio financiero; cuya única filosofía es ganar y hacer ganar a su grupo de colaboradores astronómicas sumas de dinero, especulando con las inversiones de las personas, sin dejarles beneficio.

El protagonista es despiadado y entrena “un ejército” a su imagen y semejanza, con el cual abre su propia agencia de bolsa. En el mundo de Belford y de sus agentes, abundan los excesos de todo tipo, ríos de alcohol, orgias interminables y drogas. Todo cuanto viene tomado de Scorsese y presentado al espectador tal cual, sin filtros ni mojigaterías, con humor negro y de una forma grotesca al punto del fastidio; con un Leonardo DiCaprio que asume la responsabilidad del personaje y lo hace tan creíble, que logra hacernos verlo despreciable y repulsivo (quien sabe si esta vez es el momento bueno de llevarse el Oscar). En este film está acompañado de un elenco de actores que en su mayoría logran una interpretación más que notable complementando al protagonista y logrando darle peso y sustancia a la historia, por momentos hacen reír y en otros sentir tristeza por el vacío que debe ser “recargado una y otra vez” entre un orgasmo y un tirón de coca. De igual forma nos hace reflexionar de como la economía penda de un hilo al encontrarse en manos de personas sin escrúpulos , cuyo objetivo es aumentar la riqueza personal y de las instituciones que representan, sin detenerse a pensar en los grandes daños colaterales que sus “Juegos financieros” pueden provocar; de ahí que muchos digan que la fuente del posible fin del mundo tenga sus orígenes en Wall Street u otra plaza financiera mundial.

La Vida de Adele (La Vie d’Adèle – Chapitres 1 & 2)

La Vida de Adele (La Vie d'Adèle - Chapitres 1 & 2)

En estos días en algunas salas de cine de Milán, se está exhibiendo la película Francesa del director franco-tunecino Andellatif Kechiche, ganadora de la Palma de Oro de la pasada edición del festival de cine de Cannes.

La vida de Adele, inspirada en la novela gráfica (Blue), nos cuenta la vida de una adolescente (Adele, interpretado por la actriz Adele Exarchopolous) que a sus quince años está en la búsqueda de su propia identidad. Ella se encuentra en su último año de liceo, tiene una ligera idea de lo que le gustaría hacer con su vida, pero todavía no sabe lo que quiere. Sostiene su primera relación amorosa con un compañero de la escuela, con el que comienza a salir por la insistencia y presión de los amigos. En dicha relación Adele experimenta su primer encuentro sexual, el cual no logra satisfacer sus expectativas, como tampoco lo logra la relación misma, por lo que decide terminarla. En esos días, encuentra por casualidad a Emma (Lea Seydoux) una muchacha con los cabellos pintados de azul con la que sostiene un simple cruce de miradas que resulta suficiente y determinante para dejarla totalmente intrigada, a tal punto de soñarla por las noches. Adele hace lo posible por provocar un encuentro con ella y al lograrlo entre las dos nace una amistad, que rápidamente se convierte en amor. Adele, comienza el camino hacia la conciencia de lo que realmente quiere, a su verdadero yo, la transformación del individuo que será de adulta; se lanza en una relación sin importar las convenciones sociales y los demás.

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Emma y Adele son muy diferentes; Emma es una pintora refinada, culta y ambiciosa, en busca de fama y reconocimiento; por la otra parte, Adele sueña con ser maestra de niños y vivir una vida sencilla y simple; a pesar de ello la relación amorosa de ellas (que empieza en la adolescencia de Adele) continúa hasta su vida adulta, luego se mudan juntas y empiezan una larga convivencia.

A Emma y Adele las une una intensa pasión y un profundo amor que el director nos va mostrando, con un realismo crudo y si se quiere desvergonzado. Logra desde el inicio transportarnos en una marea de emociones, a través de todas las etapas de la vida de esta joven y su primera gran historia de amor, a tal punto de hacernos olvidar que existe una línea divisoria entre la pantalla, nosotros y los personajes. Nos lleva directamente allí, a vivir los largos, frecuentes, explícitos abandonos sexuales entre estas dos amantes; llenarnos de opresión, sentir hasta las más mínima emoción, con las cuales logra adentrarnos en la historia, sin dejarnos el mas mínimo espacio para liberarnos.

Historia de amor como cualquier otra, desde la perspectiva de una pareja no convencional; contada en un pasaje de tres horas durante las cuales nos habla y nos hace revivir la espera, la búsqueda, el hallazgo, el miedo, la perdida, la renuncia, la resignación, las incurables heridas, el aprender a convivir con ellas, en fin todos los inevitables pasajes y peligros del amor.

Una película que hay que ver porque es una poesía visual, que no deja espacio a los prejuicios ni al pudor.